martes, 21 de abril de 2015

DIANA BELLESSI: VENDAVAL SUR


Diana Bellessi nació en Zavalla, provincia de Santa Fe, Argentina, en 1946. Estudió filosofía en la Universidad Nacional del Litoral, y entre l969-75 recorrió a pie el continente. Durante dos años coordinó talleres de escritura en las cárceles de Buenos Aires, experiencia encarnada en el libro  Paloma de contrabando(Torres Aguero, Buenos Aires, 1988). Ha publicado: Destino y propagaciones(Casa de la cultura de Guayaquil, Ecuador, 1970); Crucero ecuatorial (Sirirí, Buenos Aires, l981); Tributo del mudo (Sirirí, Buenos Aires, 1982) -los últimos dos libros mencionados han sido reeditados en un solo volumen por Libros de Tierra Firme en 1994-; Contéstame, baila mi danza (selección y traducción de poetas norteamericanas contemporáneas, Ultimo Reino, Buenos Aires, 1984 -reeditado en versión ampliada por la editorial Angria, Caracas, en 1995, bajo el nombre de Diez poetas norteamericanas-); Danzante de doble máscara (Ultimo Reino, Buenos Aires, 1985); Eroica (Libros de Tierra Firme/Ultimo Reino, Buenos Aires, 1988); Buena travesía, buena ventura pequeña Uli (Nusud, Buenos Aires, l991); Días de seda (selección y traducción de poemas de Ursula K. Le Guin, Nusud, Buenos Aires, 1991); El jardín (Bajo la Luna Nueva, Rosario-Buenos Aires, l993, reeditado en l994); Colibrí, ¡lanza relámpagos! (poemas escogidos, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, l996); Lo propio y lo ajeno (un libro de reflexiones, Feminaria, Buenos Aires, 1996; reedición aumentada, Lom, Santiago de Chile, 2006); The twins, the dream (libro a dos voces con Ursula K. Le Guin, Arte Público Press, University of Houston, Houston, 1996); Sur (Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1998). Gemelas del sueño (con U.K.Le Guin, Grupo Editorial Norma, Bogotá, 1998); Leyenda (poemas escogidos, Nuevas Ediciones de Bolsillo, Barcelona, 2002); Antología poética (Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, 2002); Mate cocido (Grupo Editor Latinoamericano, Buenos Aires 2002); Desnuda y aguda la dulzura de la vida (selección y traducción de la obra de Sophía de Mello Breyner, Adriana Hidalgo, Buenos Aires, 2002); La edad dorada (Adriana Hidalgo, Buenos Aires, 2003)La rebelión del instante (Adriana Hidalgo, Buenos Aires, 2005); Variaciones de la luz (en obra, Bajo la luna, Buenos Aires, 2006); Persecución del sueño (poemas escogidos, Lom, Santiago de Chile, 2006); La penumbra que mira el oro (poemas escogidos, Limón, Buenos Aires, 2006); La voz en bandolera (poemas escogidos, Visor, Barcelona, 2008); Tener lo que se tiene (poesía reunida, Adriana Hidalgo, Buenos Aires, 2009).  En 1993 le fue otorgada la beca Guggenheim en poesía; en 1996 la beca trayectoria en las artes de la Fundación Antorchas; en 2004 el diploma al mérito del Premio Konex; en 2007 el premio trayectoria en poesía del Fondo Nacional de las Artes; en 2010 Premio Fundación El Libro –Mejor Libro Año 2009-  Feria del Libro de Buenos Aires. En 2010 fue declarada Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires.




FUENTE: http://www.vendavalsur.com.ar/

viernes, 17 de abril de 2015

13/04/15: ¡Eduardo Galeano... eternamente gracias!

la voz de por acá pasa volando por el aire esta mañana
por el café de la pena, por la entraña
la voz en letras de este lado del río y del mar
del suburbio, de la selva, del campo y la montaña
se nos va
la voz-palabra de este lado de la historia
de las herramientas de amasar la dignidad
de los libros, los bares, vereda y facultad
de las mantas y el pan que es todo darse...
esa voz que pasa humectando de fuego y memoria
la piel labrada de la clase obrera
de las mujeres y los pibes de la calle
de la tez marrón, o negra, o parda
de la indiada
se va siguiendo una pelota de ilusiones, en hilacha
dibujando una gambeta a tanta vida, bien gastada
reivindicando luchas,
la ternura permanente
y los abrazos todos, toditos
con la mirada más humana
la entrega solidaria
la denuncia esperanzada
y una invitación siempre abierta...
dejándonos un pequeño anotador
con alguna hoja en blanco
y el legado desafiante de una praxis
por la vida, sin careta
emotiva, de la mano, apasionada
a Eduardo Galeano, eternamente gracias

martes, 31 de marzo de 2015

JULIO CORTÁZAR: AMOR 77

Y después de hacer todo lo que hacen se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son.

"Amor 77", de "Un tal Lucas". Julio Cortázar.

miércoles, 11 de marzo de 2015

OLGA OROZCO: LA NOCHE A LA DERIVA

Olga Orozco fue una poetisa argentina, nacida en la provincia de La Pampa el 17 de marzo del año 1920 y fallecida el 15 de agosto de 1999. Durante su infancia, viajó en repetidas ocasiones, y finalmente se estableció en Buenos Aires, donde cursó la carrera de Filosofía y Letras y obtuvo el título de docente. Aparte de su producción literaria, fue una conocida periodista y redactora, e incluso ocupó cargos directivos en varias revistas de interés cultural. Por otro lado, incursionó en el mundo radiofónico como comentarista de teatro, y en el actoral, trabajo que mantuvo durante casi una década.
Como escritora, perteneció a la generación denominada Tercera Vanguardia, y se inspiró profundamente en el legado de artistas tales como los simbolistas franceses Arthur Rimbaud y Charles Baudelaire. Como dato curioso, Olga sentía un gran interés en la lectura de las cartas, y algunos de sus poemas, como "La cartomancia", lo ponen de manifiesto de una manera muy particular. Los reconocimientos que recibió durante los más de treinta años que se dedicó a la escritura demuestran que su nombre dejó una imborrable huella en su país y en el exterior. Publicó más de diez poemarios, entre los que se encuentran "Cantos a Berenice" y "La noche a la deriva".

EN EL FINAL ERA EL VERBO


Como si fueran sombras de sombras que se alejan las palabras,
humaredas errantes exhaladas por la boca del viento,
así se me dispersan, se me pierden de vista contra las puertas del silencio.
Son menos que las últimas borras de un color, que un suspiro en la hierba;
fantasmas que ni siquiera se asemejan al reflejo que fueron.
Entonces ¿no habrá nada que se mantenga en su lugar
nada que se confunda con su nombre desde la piel hasta los huesos?
Y yo que me cobijaba en las palabras como en los pliegues de la revelación
o que fundaba mundos de visiones sin fondo para sustituir los jardines 
del edén
sobre las piedras del vocablo.
¿Y no he intentado acaso pronunciar hacia atrás 
todos los alfabetos de la muerte?
¿No era ese tu triunfo en las tinieblas, poesía?
Cada palabra a imagen de otra luz, a semejanza de otro abismo,
cada una con su cortejo de constelaciones, con su nido de víboras,
pero dispuesta a tejer y a destejer desde su propio costado el universo
y a prescindir de mí hasta el último nudo.
Extensiones sin límites plegadas bajo el signo de un ala,
urdimbres como andrajos para dejar pasar el soplo
alucinante de los dioses,
reversos donde el misterio se desnuda,
donde arroja uno a uno los sucesivos velos, los sucesivos nombres,
sin alcanzar jamás el corazón cerrado de la rosa.
Yo velaba incrustada en el ardiente hielo, en la hoguera escarchada,
traduciendo relámpagos, desenhebrando dinastías de voces,
bajo un código tan indescifrable como el de las estrellas o el de las hormigas.
Miraba las palabras al trasluz.
Veía desfilar sus oscuras progenies hasta el final del verbo.
Quería descubrir a Dios por transparencia.


sábado, 28 de febrero de 2015

ITALO CALVINO: LAS CIUDADES Y LOS SIGNOS. 1

El hombre camina días enteros entre los árboles y las piedras. Raramente el ojo se detiene en una cosa, y es cuando la ha reconocido como el signo de otra: una huella en la arena indica el paso del tigre, un pantano anuncia una vena de agua, la flor del hibisco el fin del invierno. Todo el resto es mudo es intercambiable; árboles y piedras son solamente lo que son. Finalmente el viaje conduce a la ciudad de Tamara. Uno se adentra en ella por calles llenas de enseñas que sobresalen de las paredes. El ojo no ve cosas sino figuras de cosas que significan otras cosas: las tenazas indican la casa del sacamuelas, el jarro la taberna, las alabardas el cuerpo de guardia, la balanza el herborista. Estatuas y escudos representan leones delfines torres estrellas: signo de que algo —quién sabe qué— tiene por signo un león o delfín o torre o estrella. Otras señales advierten sobre aquello que en un lugar está prohibido: entrar en el callejón con las carretillas, orinar detrás del quiosco, pescar con caña desde el puente, y lo que es lícito: dar de beber a las cebras, jugar a las bochas, quemar los cadáveres de los parientes. Desde la puerta de los templos se ven las estatuas de los dioses, representados cada uno con sus atributos: la cornucopia, la clepsidra, la medusa, por los cuales el fiel puede reconocerlos y dirigirles las plegarias justas. Si un edificio no tiene ninguna enseña o figura, su forma misma y el lugar que ocupa en el orden de la ciudad basta para indicar su función: el palacio real, la prisión, la casa de moneda, la escuela pitagórica, el burdel. Hasta las mercancías que los comerciantes exhiben en los mostradores valen no por sí mismas sino como signo de otras cosas: la banda bordada para la frente quiere decir elegancia, el palanquín dorado poder, los volúmenes de Averroes sapiencia, la ajorca para el tobillo voluptuosidad. La mirada recorre las calles como páginas escritas: la ciudad dice todo lo que debes pensar, te hace repetir su discurso, y mientras crees que visitas Tamara, no haces sino registrar los nombres con los cuales se define a sí misma y a todas sus partes. Cómo es verdaderamente la ciudad bajo esta apretada envoltura de signos, qué contiene o esconde, el hombre sale de Tamara sin haberlo sabido. Afuera se extiende la tierra vacía hasta el horizonte, se abre el cielo donde corren las nubes. En la forma que el azar y el viento dan a las nubes el hombre ya esta entregado a reconocer figuras: un velero, una mano, un elefante...

martes, 17 de febrero de 2015

JUAN MANUEL AGUIRRE: MUDANZA

Mudar de casa, de calle, de barrio.
Mudar de cocina, de aire, de baño.
Mudar de almacén, de panadería, de café.
Mudar de cabello, de ropa, de perfume.
Mudar de ventana, de árbol, de pájaro.
Mudar de ruido, de palabra, de silencio.
Mudar de trabajo, de estudio, de ámbito.
Mudar de cama, de piel, de etapa.
Mudar a pie, en vehículo, en coherencia.
Mudarse de consideraciones ajenas (“amigos” incluidos).
Mudar de olor, de color, de sustancia.
Mudar de música, de andar, de salud.
Mudar de humor, de hábitos, de acuerdo.
Mudar de esfuerzo, de empeño, de proyecto.
Mudar que no es delito, que interpela, que incomoda.
Mudar siendo el mismo, como el río, como un bicho.

Mudar, simple, inevitablemente mudar, 
como todo lo vivo.


sábado, 10 de enero de 2015

JUAN MANUEL AGUIRRE: AHÍ VAMOS

Hace 15 años un grupo de personas iniciaba un viaje, una odisea, una road movie al estilo Trapero y Kusturica, un "culebrón" sobre ruedas, amparados tanto en nobles búsquedas e intenciones como en una "locura fecunda"... hoy, en algunas casillas, en algunos barrios, se discute si ese viaje terminó en algún momento o si simplemente fue mutando y, por lo tanto, sigue rodando. Compartimos una primera reseña de aquella epopeya:


Habían transcurrido las primeras horas del nuevo año, del nuevo siglo, del nuevo milenio; apenas unos días del 2000 de nuestra era. Por ahí se oían los ecos de profecías que hablaban del último apocalipsis. Sobrevolaba el aire una humedad espesa de neoliberalismo y crisis económica, política, social, cultural… en ese marco las luchas de quienes se resistían al proclamado “fin de la historia” brillaban con intensidad sobre un fondo de desesperanzas y resignaciones. Sí, en distintas partes del mundo picaban como avispas las prácticas que confirmaban que no todo era oscurantismo, que no todo estaba perdido, que lo único no era el “sálvese quien pueda”, que más que nunca había que salir al mundo a encontrarse con otros, a recrear culturas no dominantes, a reír a carcajadas, a vivir como si la vida se tratara de algo vivo.
Sobre ese tapiz en movimiento, en algunos rincones del conurbano bonaerense se gestaba una travesía irreverente, un festejo trashumante, una gesta delirante con aires (o humos) de lucha político-cultural contra-hegemónica… una decena de jóvenes se aprestaba para emprender un viaje por tierra desde Buenos Aires con rumbo a Chiapas en un “lo mejor preparado posible” Mercedes Benz 1114, antaño vehículo de transporte público de pasajeros, ahora devenido furgón y/o casa rodante bautizado “Carromato Culebrón”, suerte de escarabajo rojo de metal noble dispuesto a surcar la irregular geografía latinoamericana uniendo espacios de resistencia al capitalismo siempre salvaje.
Fue alrededor de un mediodía dominado por la resolana del enero 00 que este puñado de quijotes desfachatados encararon la ruta Panamericana con rumbo norte, montados en su rocinante con ruedas, abiertos a lo que pudiera proponerles el contexto y cada una de sus coyunturas, asumiendo cada pizca de protagonismo posible.
Apenas cruzando el río Reconquista, uno de ellos, sentado en uno de los asientos del lado izquierdo, anotó en su libreta de bolsillo:

Buenos Aires, 11/01/2000

El viento golpea suave y sin pausa en los parches de mis oídos. Llevo el rostro descaradamente expuesto al aire de la ruta, pellizcándome levemente el sol. Surco junto a otros esta suerte de olla-anfiteatro de vapores mágicos llamado “Conurbano”, buscando la salida. Tenemos algún que otro bolso lleno de incertidumbres debido al camino por andar, otro con expectativas que avivan cosquillas y sonrisas, y un tercero con la voluntad de hacer de esta travesía una aventura emocionante como propuesta de movimiento entre el despertar luminoso de cada mañana y el volver a acurrucarnos en el vientre oscuro de cada noche. Ahí vamos.
                                                                              (Continuará)